Aunque no todas las combinaciones hechas con Gin se transforman en el Gin&Tonic, es la que más extendida está… hasta tal punto que hay tantos Gines y tantas aguas tónicas, con sabores, texturas, reservas, colores e intensidad, que las combinaciones pueden ser infinitas.

Si hay algo que tienen en común todas los Gin Tonic, es el sabor ligeramente afrutado del alcohol, con toques cítricos, el efecto chispeante por el refresco y una combinación divertida que emana pura vitalidad y alegría, capaz de levantar el ánimo y hacer que los momentos alrededor de una copa se pasen casi sin darnos cuenta.
En un buen sitio, aquél donde cuiden nuestro Gin&Tonic, pondrán una copa de balón alta para que quepa bastante hielo y éste no se derrita diluyendo nuestro cocktail… Pondrán un toque de corteza de limón en el borde, donde nuestros labios apreciarán el matiz, mezclado con un suculento aroma con un toque dulce (a veces fresas o mermelada), con un toque ácido (por ejemplo pomelo, o pepino), o incluso hay hasta quienes se atreven con un toque picante (semillas de pimienta o cilantro) o con un toque algo amargo (ramitas de canela o clavos de vainilla).

Aunque todo hay que decirlo, esto de adornar el sabor del Gin con zumo de lima, con pétalos de rosas o trozos de piña, o echarle tónicas amargas a estos espirituosos afrutados, no está muy bien visto por los grandes expertos, quienes son grandes defensores de las mezclas puras: el Gin&Gin (con Ginger Ale) y el Gin&Tonic, bebida y refresco, hielo, limón, ¡y a la boca!

Considerando que el origen es absolutamente medicinal, ya que fue allá por los mil ochocientos cuando los soldados de las colonias Británicas, para mejorar el sabor de la quinina que tomaban para combatir el paludismo y la malaria, decidieron mezclarla con Gin. Año tras año y día tras día, las marcas, técnicas, ingredientes y tradiciones de esta bebida espirituosa han sufrido tantas variaciones como los gustos de sus consumidores.

Esta combinación conocida por muchos de sus fieles amantes como “la ruina de mamá”, a pesar de tener orígenes británicos, ha transformado a España en el segundo país donde más se consume, justo detrás de Inglaterra. Marcas como Hendricks y Bombay Sapphire han ayudado a que este cocktail se volviera a poner de moda en nuestro país, así como la entrada de marcas de tónicas premium como Fever-Tree, Festiman’s, Q Tonic o The Original.

Aunque hay tanto Gins como Tonics de fabricación nacional, el estilo británico de finales del XIX, de sofás y caoba, de elegantes camareros y anchas copas de cristal es el que realza los sitios donde mejor se disfruta esta combinación que tanto juego está dando para animar las divertidas conversaciones “afterwork“. Tanto es así que se están abriendo bares especializados en Ginebras por todos sitios… Sin ir más lejos, el Klimt Gin Club Premium y The Irish Rover que están perfectamente situados en la zona de Azca Madrid. Ambos situados en el corazón financiero de Madrid, locales singulares dónde predomina la gran variedad de bebidas Premium como en su cuidada preparación y presentación. Deléitate con su selección de new Jazz.

¿Os animáis a descubrirlos?

Written by MadridFansBlog
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