En el número 11 de la plaza del Marqués Viudo de Pontejos en Madrid, encontramos la casa en la que vivieron los personajes de la novela Fortunata y Jacinta (1886–1887), de Benito Pérez Galdós. Sin duda, una plaza como la de Pontejos debía albergar un secreto como este, huella arquitectónica de nuestra mejor literatura y tradición más castiza.

Como tantas otras, la que fuera una casa señorial de varias alturas para dar cabida a los señores y al servicio, ha quedado reducida a escuetos apartamentos que poco recuerdan ya a esa otra época de esplendor, ahora sepultada entre pequeños comercios y bares donde tomarse una caña. Sin embargo, tras una puerta estrecha y de aspecto ordinario, que sin duda pasa desapercibida si no vamos buscándola con sumo cuidado, permanece la memoria de uno de los libros cumbre de nuestra literatura realista, ¡quién lo imaginaría!

En la misma plaza  Pontejos encontramos la que fuera Casa de Correos en el siglo XIX y la Real Casa Postas, uno de los enclaves más animados de la ciudad con ese trasiego de idas y venidas de paquetes y viajeros propios de la época. Y el busto del Marqués Viudo de Pontejos, alcalde de Madrid de 1835 a 1836, un año escaso que, sin embargo, le sirvió de mucho, pues colocó el km 0 en la Puerta del Sol, organizó la numeración de las casas de la villa y terminó el Paseo de la Castellana, que no es poco.

Esta plaza también es famosa por las tiendas de abalorios o mercerías, una de las más grandes de Madrid y más antiguas se encuentra aquí, ¡pero eso ya os lo contamos en otro post!

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